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Siete tips que nos alistan para ser padres

November 26, 2018

 

Génesis 1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Dios les dijo a Adán y a Eva, el primer matrimonio, que tuvieran hijos y que sus hijos hicieran lo mismo. Todo con el propósito de tener seres que alabaran al Señor y que desearan mantener una relación con el Dios del universo. Este propósito en el matrimonio no ha cambiado, se ha mantenido. No es normal una pareja cristiana que no desee tener hijos. Llevamos la gloria a Dios cuando tenemos hijos y cuando los dirigimos a conocer la realidad de un Dios soberano, real y verdadero. 


Vemos muchas parejas cristianas que se casan y traen hijos al mundo tan pronto como Dios se los permite. Otras, no menos comprometidas con la voluntad de Dios para sus vidas, esperan hasta completar su educación formal o su entrenamiento profesional. Algunas pocas esperan lograr un cierto nivel de estabilidad económica antes de formar sus familias. Si la voluntad de Dios para nuestros matrimonios es llevarle fruto para su gloria, ¿por qué esperar tanto? Luego de casados hay luz verde para fructificar.

Aspectos para considerar:

1. Es importante que ambos anden en la llenura del Espíritu Santo. Esto les permitirá encontrar la voluntad de Dios para sus vidas.

2. Es importante que ambos estén de acuerdo. Sobre cuándo y cuántos hijos tener. Pero recuerden que Dios es quien abre y cierra la matriz.            

3. Es importante que ambos tengan la madurez emocional posible. Recordemos que los hijos nos cambian la vida necesitamos cierta madurez para enfrentar lo que viene con la sabiduría de Dios.                                                                            

4. Es importante que ambos se amen. Los niños necesitan hogares seguros. No podemos tener hijos solo para mantenernos unidos.                 

5. Es importante que ambos sean conscientes. Si son fértiles es para darle la gloria a Dios, porqué esperar.                            

6. Es importante que ambos reconozcan las implicaciones. Los niños requieren de tiempo, dedicación y necesidades específicas.                     

7. Es importante que ambos entiendan que posponer la paternidad tiene un precio alto. El Salmo 127:4 nos dice: “Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.” A medida que los matrimonios posponen el tener hijos, a menudo descubren que es más difícil concebir y que aumentan las probabilidades de abortar.

Pero por encima de todo, necesitamos considerar que nos casamos para darle fruto a Dios. Que hermoso que Dios nos de ese fruto del vientre, que hermoso ver que luego ese hijo o hija reciben a Cristo por ver en nosotros su imagen.

 

Después de casarse en cualquier momento pueden llegar los hijos, hemos conocido parejas que se cuidaban y quedaron embarazadas, recuerden siempre algo: que herencia de Jehová son los hijos. Cumplamos con la voluntad de Dios para nuestras vidas y hagámoslo bien.

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