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3 consejos para mejorar nuestra comunicación

March 18, 2019

 

 

Efesios 4:25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

La Biblia nos dice que no debemos andar como el mundo anda. Nuestra mente, nuestro entendimiento, nuestro corazón deben actuar en concordancia con la palabra de Dios. Si de verdad hemos nacido de nuevo, si de verdad hemos sido enseñados por Cristo, nuestra vida tiene que tener un cambio. Esto requiere de una búsqueda permanente de Dios en su palabra para que él nos transforme día a día. Implica tener la actitud correcta para buscar a nuestro Señor y permitir que él nos cambie.

Uno de estos principios grandes que se encuentran anclados en la palabra de Dios, es “hablar verdad cada uno con su prójimo”.  Dios es verdad (Salmos 31:5), El Hijo es verdad (Juan 14:6), El Espíritu Santo es verdad (1Juan 5:6) y la palabra de Dios es la verdad (Juan 17:17, Salmos 119:142). Es decir que al ser de Dios, no podemos hablar mentiras.  Es algo que tenemos que desechar de nuestras agendas. Si queremos que nuestros matrimonios funcionen, si queremos que nuestros matrimonios modelen a Cristo, debemos hablar siempre la verdad.

Seamos sinceros: algunos temas son más complicados que otros. Aun en los matrimonios más felices, los temas como los roles, los suegros, las finanzas y el sexo pueden hacer que las cosas se tambaleen rápidamente. Cuando se trata de hablar de temas delicados, ya se han armado algunas trampas desde mucho antes del matrimonio. Si no tuviste las herramientas adecuadas en tu familia de origen, es difícil que manejes los conflictos con tu cónyuge. Si tienes a Jesús en tu corazón, si un día reconociste tu condición de pecador y consideraste el deseo de querer cambiar, perteneces a la familia de Dios. En su familia las cosas son diferentes.

Tres consejos para mejorar tu comunicación:

1. Que seas práctico a la hora de comunicarte con tu pareja: La Biblia dice que hablemos cada uno con el otro. Escoge el mejor momento, el mejor tiempo para hacerlo. A veces será necesario apagar el televisor, a veces será necesario pedir que alguien cuide los hijos por un momento, apaga el teléfono. El punto es que si vas a hablar con tu pareja de un asunto delicado evita las distracciones. No esperes a que las cosas se empeoren para buscar el momento “perfecto”. Una de las cosas más prácticas para hacer es comenzar orando. Si invitas al Señor para que guíe tu conversación esto transformará tu matrimonio. Evita confrontar a tu pareja impulsivamente y menos evita traer los problemas del pasado mientras intentas resolver los nuevos. Si muchos de los viejos conflictos no han sido todavía resueltos, busca a tu maestro del discipulado o pide una cita con tu pastor de ministerio.

2-Concéntrate en la verdad: No te enfrasques discutiendo quien tiene la verdad. Creo con todo mi corazón que el principio de Efesios 4:25, abarca también la necesidad de buscar el consejo de Dios. Es preguntarnos ¿Qué dice la Biblia sobre tal asunto? Imaginen a una pareja peleando por el siempre espinoso tema del dinero. Si ambos toman el tiempo para examinar principios bíblicos sobre la administración del dinero, ambos encontrarán que Dios siempre tiene la razón y que lo mejor es ponernos de acuerdo con él. La idea de atacar el problema con la palabra de Dios, nos ayuda a crear seguridad sobre cualquier tema a un nivel mucho más profundo y efectivo. He visto parejas que solo se concentran en atacarse el uno al otro, sin entender que la clave está en someternos a lo que Dios dice.

3-Asóciate con tu cónyuge: La Biblia dice que somos miembros los unos de los otros. Somos parte del cuerpo de Cristo. No podemos andar en divisiones y contiendas permanentes. Clave que consideres que tu relación con tu pareja debe primar. Pregúntate si estás cumpliendo con tus roles según Efesios 5. Pregúntate si estás siendo parte del equipo de Colombia para Cristo. Pregúntate si estás mostrando a tu cónyuge el mismo respeto que muestras a tus hermanos de la iglesia, amigos y compañeros de trabajo. Si eres creyente, pregúntate si estás actuando primero como hermano o hermana en Cristo, y luego como esposo o esposa.

Finalmente, si insinuar o medio comentar sobre algún tema delicado te da temor, o peor aún te hace predecir la reacción de tu cónyuge, estás en serios problemas. No estás agradando a Dios con tu vida y tu matrimonio no tiene mucha diferencia con los matrimonios de tus vecinos sin Cristo.

Confronta hoy los temas delicados, no permitas que tu relación matrimonial siga caminando como va. Recuerda Jesús tiene mejores planes para ti y tu pareja. No frenes lo que él desea lograr. Muere a tu carne y obedece a lo que Jesús dice.

Romanos 3:4 De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado.

 

¡RCT!

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