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Ante la adversidad, injusticia y corrupción…

February 25, 2019

 

Salmos 55: 16-18. En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a medio día oraré y clamaré, Y él oirá mi voz. El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos.

 

Estas palabras hacen parte de una de las oraciones que hace David a Dios, en medio de persecución, temor de muerte, injusticia y corrupción; cuando el rey Saúl buscaba su vida, aun cuando David le sirvió fielmente y fue clave en la lucha contra los filisteos.

 

David toma una decisión ante esta situación, y se la hace saber a Dios a través de su oración; esta decisión es orar, clamar y rogar; esto, sin importarle que digan o hagan los demás. Muy probablemente de los pocos que acompañaban a David, entre ellos soldados y amigos, le recomendaban hacer justicia, pelear contra el Rey Saúl, y hasta matarle. Pero David decidió luchar con la mejor arma, la oración.

 

En nuestros días, vemos mucha maldad en todos los niveles de nuestra sociedad, y humanamente quisiéramos pelear y hacer justicia; pero Dios quiere que entendemos que ante la adversidad, injusticia y corrupción, nuestra posición no es afiliarnos con una ideología política o filosófica, o pelear con nuestras fuerzas; que nuestra posición, es la oración clamando al Fiel, Verdadero y Justo.

 

Salmos 33:16-19. El rey no se salva por la multitud del ejército, Ni escapa el valiente por la mucha fuerza. Vano para salvarse es el caballo; La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar. He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia, Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en tiempo de hambre. 

 

Además aprendemos que para vencer con la oración es necesaria la disciplina y constancia, la clave es permanecer; y es que es allí donde muchos fallamos, no somos constantes en nuestra oración, y es que a través de la constancia manifestamos nuestra fe y dependencia total del Señor.

 

Por último, nos desafía la convicción y fe de David en Dios, cuando dice: “Jehová me salvará”, “Y él oirá mi voz”, “El redimirá”. David conoce la historia y ha visto a Dios actuar poderosamente en su vida; entonces, convicción y fe. Y es que una oración sin fe y sin convicción no es una oración, es más una tradición.

 

Hebreos 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 

 

Sea lo que sea que tengamos que afrontar, aunque sea mucha la maldad e injusticia, tomemos esta decisión, orar. No importa que hagan los demás, yo voy a orar porque Jehová, salvará, oirá y redimirá; porque él me sustentará.

 

Puedes leer el final de la historia en la Biblia; te adelanto algo, Dios hizo justicia.

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