Perseverar

August 5, 2019

 

Son muchas las disciplinas que requieren perseverancia para alcanzar los objetivos; en el deporte, tal vez una de las disciplinas más exigentes física, mental y espiritualmente es el ciclismo. En este deporte es vital perseverar a pesar de las situaciones adversas y hacer muchos sacrificios, para mantenerse en el grupo del líder, ganar un premio de montaña, una etapa o para obtener el liderato de la carrera. No importa cuanto talento tenga el ciclista, el patrocinio, la bicicleta ni su favoritismo; aunque todas estas cosas son importantes, si no persevera, si no se sacrifica, puede incluso ni siquiera terminar la carrera.

 

En los asuntos de Dios las cosas no son diferentes, es clave para todo aquel que pone su fe en Cristo y decide seguirle, perseverar. Jesús mismo nos dio el ejemplo, perseveró en hacer la voluntad del Padre y se sacrificó hasta que llego a la meta, una meta que nos da perdón, reconciliación con Dios y redención eterna.

 

Filipenses 2: 5-11. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

 

El versículo de este blog, habla de “todos estos” pero, ¿quiénes son ellos? Son los discípulos y apóstoles de Cristo, luego de que Jesús ha muerto, ha sido sepultado y ha resucitado; el Señor, luego de presentarse vivo por cuarenta días, con muchas pruebas indubitables de su victoria sobre la muerte y el pecado, de hablarles acerca del reino de Dios y de dejarles la misión de ser testigos de la vida y obra de Cristo en todo el mundo, ha partido al cielo.

 

En ese contexto es que “todos estos” junto con un grupo de mujeres y hermanos de Jesús (hijos de María y José) deciden perseverar unánimes en oración y ruego. Aprendemos entonces, que la oración al igual que las demás disciplinas espirituales como el leer la biblia, testificar, dar, ir y congregarse entre otras, requiere de perseverancia y unidad.

 

Llama mucho mi atención como la perseverancia y la unidad están estrechamente relacionadas, y es que así no lo enseña Jesús constantemente:

 

Juan 15: 4-5. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

 

Sin perseverancia ni unidad nada podemos hacer que produzca fruto, menos orar. Podemos concluir entonces que orar y rogar a Dios lo puede hacer cualquier persona hombre o mujer (Dios no hace acepción de personas), que ha depositado su fe en Cristo y que persevera unánime con los hermanos para ver fruto, respuesta de Dios a sus peticiones.

 

Salmos 145: 1: 2,  18-20. Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre... Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. Jehová guarda a todos los que le aman, Mas destruirá a todos los impíos.

 

Perseveremos unánimes en la oración y ruego por el avance del reino de Dios; sigamos el ejemplo de perseverancia, unidad y sacrificio de nuestro Señor Jesús.

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