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¿Está bien consultar a un especialista que nos ayude a concebir?

February 28, 2020

 

Salmos 139: 13-17 Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! 
 

Dios traía a mi mente este Salmo de David. En este texto se nos presenta la omnipresencia y omnisciencia de Dios. Vemos como Dios conoce todos nuestros caminos, nuestro Dios conoce cada uno de nuestros pensamientos, nos rodea con su presencia en cada momento, es algo que es difícil de comprender. Es imposible huir de su presencia. Necesitamos recordar que él es Dios. Nosotros tan solo somos una partícula pequeña en medio de su universo. La Biblia nos dice que él es quien da vida, él es quien forma cada parte del ser humano, él forma en la mujer ese embrión, el principio de una nueva vida. Necesitamos reconocer esta verdad eterna. Nuestra confianza siempre debe estar depositada en él. Algunos médicos luchan con estos pensamientos bíblicos, ellos sencillamente creen que son dioses y pueden hacer cosas imposibles. 
 

Creo que Dios usa a los médicos y que son sus instrumentos para dar sanidad. Es Dios quien da la capacidad a estos hombres para que realicen procedimientos que ni siquiera imaginamos que existen. Soy un testigo presencial del poder de Dios a través de un instrumento humano como mi médico otorrino que me realizó un procedimiento complejo y que al final reconoció que Dios usaba sus manos simplemente. El problema se genera cuando consideramos que Dios como que se equivocó con nosotros y empezamos a intentar por otros medios. Que no nos suceda como al rey Asa, quien enfermó gravemente y no buscó en su enfermedad a Dios primeramente, sino a los médicos porque creía que Dios estaba errado (2Crónicas 16:12). 
 

Con tristeza y dolor lo digo, muchos médicos juegan con las vidas de las personas, otros simplemente tienen un negocio establecido en donde el dios del dinero los domina abiertamente. En Lucas 8:43 vemos el ejemplo de una mujer que gastó todo lo que tenía en médicos sin tener ningún resultado. Creo que los médicos serán los primeros en el día del juicio. 
 

Ahora bien, no olvidemos que existen buenos médicos que aún piensan en el bienestar de la gente, médicos humanos. Recordemos al amado médico Lucas, quien era parte del equipo misionero de Pablo y aún tal vez su médico personal Colosenses 4:14. 
 

Pienso que el día de hoy, y como consecuencia del mismo pecado que ha colmado el mundo, cada día el cuerpo humano se deteriora con mayor rapidez, enfermedades que habían desaparecido surgen de nuevo. De igual forma creo que Dios usa el avance de la ciencia y la tecnología para combatir estos males. 
 

Personalmente creo que bajo la guía de Dios y confiando plenamente en él primeramente, buscándolo en oración y llenos del Espíritu Santo, una alternativa posible puede ser el consultar a un buen obstetra/ginecólogo especialista en endocrinología reproductiva; puede ser una opción que Dios les muestre a aquellos que están intentando concebir. Si Dios les muestra este camino, es clave orar por un profesional que entienda el dolor emocional y trate a los pacientes con compasión. Muchas veces los malos hábitos, el exceso de trabajo o el simple hecho de la prescripción de algunas medicinas de fertilidad pueden ayudar bajo la dirección de un profesional. En cada caso Dios les debe dar la paz necesaria. Busquen el apoyo de sus pastores para que les tengan en oración y aún puedan guiarles de una mejor manera. 
 

No olviden nunca que Dios es quien da los hijos a quien él desea darlos, no podemos “jugar el papel de Dios”, tratando de forzar algo que no está en los planes de Dios. La clave, pienso, está en andar con Jesús, en integridad, sin pensamientos egoístas, sometiéndonos abiertamente y sin reproche hacia nuestro gran Dios creador. 
 

Salmos 84:11 “¡Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.” 
 

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