¡Enséñanos!

April 6, 2020

 

Lucas 11:1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. 
 

Jesús estaba orando y cuando termina, uno de sus discípulos le pide que le enseñe a orar. Jesús aprovecha la petición y les muestra a los suyos un modelo de como orar. Debemos recordar una vez más que la oración ocupó un lugar muy importante en la vida de Jesús, los suyos deseaban lo mismo. En su ministerio oró, antes de escoger a quienes serían sus discípulos oró, cuando cenó oró, cuando terminó la tarea de discipular a los suyos oró, en el huerto oró intensamente, en la cruz oró por la humanidad entera y hasta el día de hoy sigue intercediendo por nosotros ante el Padre en oración (Me impacta, Jesús es Dios y oró). Me llamaba la atención que Jesús estaba orando y los suyos fueron contagiados para hacer lo mismo. 
 

La oración debe ser un estilo de vida, debe ser algo que está arraigado en nosotros y que contagia y anima a los demás. Así como algunos aprendieron a patinar (nunca pude hacerlo) patinando, o aprendieron a nadar nadando, o aprendieron a tocar un instrumento practicando, aprendemos a orar orando. Por favor saca de tu cabeza las ideas preconcebidas que se requiere de un curso especial o una serie especial que nos enseñe a orar (estas cosas tienen su lugar) o que aprendemos a orar al elevar nuestro nivel de conocimiento, lo enfatizo aprendemos a orar orando, Jesús nos enseña a medida que caminamos con él. Creo que la oración auténtica y genuina es la que llega a los oídos de Dios. Esa oración que no es fingida ni que desea impresionar. Una oración que sale del corazón. Una oración que se preocupa por las cosas eternas (Colombia y las naciones para Cristo). Creo que cuando alguien ora está declarando su nivel de relación con el Dios del Universo. 
 

Dios desea de nosotros un acercamiento como niños, sin prejuicios, sin dudas, sin afanes, con una plena confianza en él. Digámosle lo mismo que le pidió este discípulo al Señor: “enséñame a orar”. Permite que Jesús te ayude a crecer en esta área de la oración, él nos enseña como hacerlo, pero no olvides algo, siempre seremos sus hijitos y él espera que como un niño se acerca a su padre hagamos lo mismo con él.

 

A veces observo a algunos que cuando oran cambian la voz y aún se transforman y se convierten en otras personas, usan palabras rebuscadas, dejan de ser ellos (me pregunto que pensarían si sus hijos les reciben en casa con la misma actitud); entiendo muy bien lo del respeto y la reverencia a Dios, pero muchas veces dejamos de ser auténticos. Que seas genuino a la hora de orar, reconoce quien está ante el trono y reconoce quien te escucha, reconoce que él desea oírnos, escucharnos, como ese niño que se lanza en los brazos de su papá y le dice papi te amo con todo mi corazón, papi te necesito, papi ayúdame, papi enséñame, papi gracias por ser quien eres, papi gracias por todo lo que hacer por mi, papi gracias por estar acá. ¿Hace cuánto no llegas con esa actitud de niño delante de tu Padre celestial?

 

Qué tal si hoy inicias de nuevo, él te está esperando con los brazos abiertos para escucharte, para abrazarte y para decirte: todo está bien hijo no tienes nada que temer, mi amor por ti es inalterable. Digámosle hoy al Señor: ¡Padre enséñame a orar! 

 

 

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